Japón - Por un Buen Camino
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Asistimos a personas afectadas por el tsunami en Japón, en el 2011.

El 11 de marzo del 2011 el pueblo nipón sufrió unos de los más fuertes movimientos sísmicos de la historia y ese temblor tomó forma de tsunami, golpeando arrasando decenas de ciudades a lo largo de la costa japonesas. Un grupo de nuestros voluntarios partió a Japón para sumarse a las tareas de asistencia en la emergencia.

 

Tras una escala previa en Tokio, partimos hacia la zona afectada con más de 300 mantas y otros artículos de primera necesidad. En Kessenuma, ciudad prácticamente destruída por el sismo, el panorama era desolador. Nos integramos a la población local en el Centro de Refugiados, donde fuimos acogidos con afecto y espíritu solidario, realmente asombrados por el orden y la disciplina con que se sobrellevaba el desastre.

Allí pudimos distribuir los elementos de asistencia que llevábamos y colaboramos en diferentes tareas sociales. El coraje, la fortaleza ante la adversidad y la calidez humana del pueblo nipón fue una lección inolvidable.

 

Detrás de cada historia hay un corazón que siente, que se aferra a la esperanza y busca la felicidad más allá de los obstáculos. En la ayuda humanitaria es mucho más lo que uno recibe que lo que uno da… y vale la pena seguir trabajando para llegar a quienes más lo necesiten.

Allí pudimos distribuir los elementos de asistencia que traíamos y colaboramos en diferentes tareas sociales. El haber sido testigos del coraje, la fortaleza ante la adversidad y calidez humana del pueblo nipón es el mejor regalo que pudimos haber recibido de parte de quienes fuimos a ayudar. En momentos de enorme impacto emocional como el que compartimos a lo largo de esta emergencia humanitaria, uno toma plena conciencia de la importancia del estar cerca, de la solidaridad, de sentirnos parte de un todo.

 

Una experiencia como esta, no ayudó a realmente entender que detrás de cada historia hay un corazón que siente, que se aferra a la esperanza y busca la felicidad más allá de los obstáculos. No tenemos ninguna duda de que en estas acciones de ayuda humanitaria es mucho más lo que uno recibe que lo que da… y que vale la pena seguir trabajando para llegar a quienes más lo necesiten.

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